PaseArte en Poesía

Your awesome Tagline

25 notes

Ensoñaciones

poesiaespanol:

Despierto y sueño de nuevo, me hundo en ellas una y otra vez,

Tontas ensoñaciones que intentan revivir algo que no  puede ser.

Tiempo desperdiciado luchando y entrenándome para cuando llegaran estos momentos

y darme cuenta que no sirvió de nada.

Vuelvo  a los sueños y pesadillas tan realistas que pierdo el sentido de lo cierto

Hurgo en un pasado que ya expiró y como necia trato de traerlo al presente

¿Es que acaso olvide todo el daño que me causó? Todo  lo que me costó recuperarme…

 Son esos infames momentos de soledad los que me hacen volver a meterme en esas aguas profundas de las que hace tan poco tiempo pude salir.

Aunque no lo logré sola…

Emi Barrios

#EmiBarrios #Venezuela #Poesía

(via losrecuerdosderaquel)

124 notes

Te quiero

poesiaespanol:

Te quiero,
de sombra,
tinta y de papel.
A un lado,
a mi costado
y en mi piel.
Te quiero
brotando
en mis poros
profunda,
profunda,
brotando
de mi ser.
Te quiero
noche y dia,
te quiero
hasta más
no poder.
De sol y luna
hasta el amanecer,
de mi beso a tu boca
te quiero,
te quiero
te lo digo
una y otra
vez..

Enrique Urueta

#Enrique Urueta #México #Poesía 

(via losrecuerdosderaquel)

5 notes

La inmovilidad de mi espiritu

casarafaelavega:

  Algo como eso,
          me temo que no existe.
Inmovil yo?
con un alma pululando de colores,
Todos los colores girando a gran velocidad  
y sin rumbo son blancura
Eso es lo unico que ves
No te engañes
mi silencio es la forma mas elocuente que tengo de hablar
Y esa mirada que no encuentras
te mira fijamente desde otra direccion
Si, es posible que estè huyendo
Con tu nombre entre dientes y
En mis manos una cuenta pendiente con tu piel.

Rafaela

9 notes

El poema negro

ken-incorporated:

Cuando moría, me enlazó en su brazo
cual un reptil de palpitante raso;
y con voz afiebrada y lastimera,
me dijo que cual última terneza,
y en recuerdo de toda su belleza,
me dejaba su blanca calavera…

Que robara a la hambrienta sepultura,
ese último jirón de su hermosura,
que una lívida amante me sería,
y en mis horas, alegres o de duelo,
su alma, descendiendo desde el cielo,
al través de sus cuencas me vería…

Pasa el tiempo… El ave silenciosa
del recuerdo voló sobre su fosa,
llamándome a cumplir aquel pedido,
que cual lúgubre flor de sus amores,
me dejó en los postreros estertores,
temerosa a los lutos del olvido.

Y era una noche. Oscuridad y viento;
la lluvia desgarrando el firmamento;
batida en sus ramajes la espesura;
los jardines tronchados y barridos;
y del mar, el estruendo y los rugidos,
resonando a lo lejos con pavura…

Ardiente el corazón, los miembros yertos,
escalé la muralla de los muertos;
y pensando en la súplica postrera
de esa lívida novia del Misterio,
me perdí en el profundo cementerio,
porque iba a robar su calavera.

Por las calles desiertas y medrosas,
buscando en los letreros de las fosas,
llegué hasta su sepulcro solitario.
El viento en los cipreses sollozaba,
y la lluvia, furiosa, me azotaba,
cual queriendo arrojarme del osario.

De una lámpara sorda, bajo el brillo,
su mármol quebranté con un martillo.
Cual fatídico abismo, negro y hondo,
de la tumba la puerta entenebrida
abierta contemplé… De entre su fondo,
brotó una bocanada corrompida!

Y en lo profundo de la negra caja,
entre blancos jirones de mortaja,
la miré desleída y pestilente:
sepultadas sus formas y sus manos,
entre olas hirvientes de gusanos
que tragaban su carne lentamente.

En sus sienes, mechones de cabellos,
sus ojos ¡ay! como ninguno bellos,
convertidos en cuencas pavorosas;
en su boca, que fue roja granada,
una muda y horrible carcajada,
y su pecho en piltrafas asquerosas…

De su belleza, que radió cual astro,
no había allí tan siquiera un rastro.
Era un informe y corrompido andrajo.
La miré contristado, mudo, inerte:
medité en los festines de la Muerte,
y me hundí en el sepulcro abierto a tajo.

Temblorosas, tendiéronse mis manos
al inmenso hervidero de gusanos.
Busqué de la garganta las junturas:
nervioso retorcí… Hubo traquidos
de huesos arrancados y partidos…
hasta que hollando vil las sepulturas.

Huí miedoso entre las sombras crueles,
creyendo que los muertos en tropeles,
levantaban su forma descarnada
corriendo a rescatar su calavera,
esa yerta y silente compañera
de la lóbrega noche de la Nada…

Eso pasó… fue ayer… Hoy, en mi mesa,
cual escombro final de su belleza,
helada, muda, lívida e inerte,
sobre mis libros en montón, reposa,
cual una gigantesca y blanca rosa,
_que ostentase la risa de la Muerte._

Sus grandes cuencas, como dos cavernas,
me contemplan inmóviles y eternas.
Atónito, al mirarlas, me figuro
que su alma tal vez huya del Cielo,
para triste, silente y con anhelo,
mirarme allá, desde su fondo oscuro.

Entonces con amor llego hasta ella,
y cual si fuera, cuando viva y bella,
por sus huesos, mi mano se desliza:
siento de ansia el corazón opreso,
y en el instante en que le doy un beso,
me encuentro ¡ay! con su macabra risa.

Y allá, de la alta noche, cuando escribo,
ante su faz sintiéndome cautivo,
me parece que se abren sus quijadas,
y que en frases muy tiernas, temblorosas,
me pide que le diga blandas cosas,
como en noches amantes y borradas…

Y soñando, la veo transformarse
en la bella de entonces, y acercarse…
y sentirme yo suyo… y ella mía…
Más, al instante mi pupila advierte,
que no es sino la imagen de la Muerte,
que me contempla extática y sombría.

Ya llevan mucho tiempo estos amores…
Es ella quién conoce mis dolores,
los sueños todos de mi vida entera…
Ella me da la desnudez que viste,
y yo el cariño de mi alma triste,
teniéndola de novia hasta que muera.

Y cuando rompa de la Vida el lazo,
cual ella a mí, la enlazará mi brazo,
y antes que en mi redor todo sucumba,
le diré como frase postrimera:
-Acompáñame, pobre calavera,
acompáñame, amada, hasta la tumba!…

-Claudio de Alas

2 notes

Sobre tocar la puerta

pelukero3anarquico:

Cuando  se toca el timbre

interrumpe civilmente

el verbo de un pobre hombre

que se dedica a esperar.

Buscando convertir

un trozo de ciudad 

en algo parecido a si mismo 

dejando a su paso

toda clase de periodicos

y libros,

vueltos al blanco 

sobre la mesa del comedor.

El timbre en ese caso

solo existe mas alla de la puerta

como un enigma vespertino

que interrumpe

toda la cortesia 

que existe en el silencio

1 note

protervidad:

náusea de bestia

la vainilla de mi leche infantil
se estira en su grumo hacia el vómito
yo continúo limándome las uñas
me las pinto con esmalte caro
en el baño sentada en la taza
esperando arrojar sólo arrojar
adentro un azulejo velludo agujerea
confesiones de mis cuerdas y yo

mientras

en mi casa pasea una bestia
lo sabía desde el olor a crimen en el vaso
de noche destila su pelaje flota
yo cierro los ojos desaparece
sigo con la tráquea en la mano
expúlsame grita en el estómago
expulsa me
y escribo de cabeza con la mano vendada
esperando que salga para
que me coma de una buena vez

luego

comienzo a rasguñarme la pintura
de uñas fresca se pega a los cachetes
me araño el rostro vertical
qué payasa me dice el espejo
una broma puebla su hocico
qué hermosa la estatua de pelos
la bestia emerge desde mi boca.

[Paula Ilabaca]

2 notes

protervidad:

spegilmynd.


Pienso en la forma de hacerme volver adentro,

si me pregunto qué hay afuera de la lluvia
diría que un animal a punto de quemarse,
toda la parte húmeda que le sostiene,
entonces el paisaje, es a veces, 
una piedra escrita en las palmas de las manos, 
un camino en mitad de la piel
que se acomoda tiernamente en la transparencia
por donde la nieve cuelga los copos,
"estoy nevando por cada uno de mis ojos
y tus piernas que bailan en las fotografías
se vuelven luminosas, incluso diferentes a la tristeza”.
La que pronuncia mi nombre
es una caída lenta
empujando el sonido del movimiento,
como si la voz desplazara mis pechos
y supiera que detrás de mi órgano seco
se asientan los rotos que atraviesan el silencio.
Tomé tus manos, es aquí mi sexo, es ahí tu reflejo. 
Y dejé de escribir, para volverme hacia dentro.
[María Sotomayor]

3 notes

protervidad:

EL GATO


Ven, mi hermoso gato, cabe mi corazón amoroso;
Retén las garras de tu pata,
Y déjame sumergir en tus bellos ojos,
Mezclados de metal y de ágata.
Cuando mis dedos acarician complacidos
Tu cabeza y tu lomo elástico,
Y mi mano se embriaga con el placer
De palpar tu cuerpo eléctrico,
Veo a mi mujer en espíritu. Su mirada,
como la tuya, amable bestia,
Profunda y fría, corta y hiende como un dardo,
Y, de los pies hasta la cabeza,
Un aire sutil, un peligroso perfume,
Flotan alrededor de su cuerpo moreno.

[Charles Baudelaire]

124 notes

Vienes a mí

poesiaespanol:

Vienes a mí, te acercas y te anuncias
con tan leve rumor, que mi reposo
no turbas, y es un canto milagroso
cada una de las frases que pronuncias.

Vienes a mí, no tiemblas, no vacilas,
y hay al mirarnos atracción tan fuerte,
que lo olvidamos todo, vida y muerte,
suspensos en la luz de tus pupilas.

Y mi vida penetras y te siento
tan cerca de mi propio pensamiento
y hay en la posesión tan honda calma,

que interrogo al misterio en que me abismo
si somos dos reflejos de un ser mismo,
la doble encarnación de una sola alma.

Enrique González Martínez

(via henriquemillan)

1 note

Intemperie

casarafaelavega:

Lluvia:

unge mi piel

lava mis ojos.

Se abre mi noche

para ti.

Mi errancia.

Mi infinito extravío

me persigue.

¿Qué voces

de qué cielos

me traes?

¿Qué dios

llora

y no escucho?

AMPARO OSORIO